Empiece por el público
Describa a quién se dirige y en qué países se utilizará el material. «Español de América Latina» puede ser útil como punto de partida, pero no sustituye las preferencias de un mercado concreto. Identifique los destinos y las referencias que deban tener prioridad.
Decida qué elementos adaptar
Revise vocabulario, tratamiento del lector, fechas, cifras y moneda. Decida si conviene una redacción de alcance regional o adaptaciones por país. Aporte referencias locales aprobadas; la adaptación lingüística no sustituye otras validaciones necesarias.
Mantenga las variantes bajo control
Asigne un código y una versión a cada variante. Si una misma página existe para varias regiones, indique qué contenido comparten, qué cambia y quién debe aprobar cada diferencia.